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Es decir, que el tiempo de residencia en
Estados Unidos se convierte en factor del patrón
de inserción laboral entre las poblaciones con
dotaciones de capital humano
comparativamente más desventajosas
–latinoamericanos en general y caribeños– toda
vez que es muy factible que estos requieran
más tiempo para alcanzar niveles competitivos
en el mercado laboral a través de la
acumulación de capital humano y social en el
contexto de su nuevo entorno.
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De acuerdo con la estadística, la
disonancia entre calificación y tipo de trabajo se
reduce entre los inmigrantes calificados que
acumulan más escolaridad (maestrías o
doctorados). Así, la población inmigrante
mexicana con postgrado que se desempeña en
cargos directivos o actividades profesionales
asciende a casi 67 por ciento. No obstante, lo
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“Entre los inmigrantes que llegaron en décadas pasadas es posible
esperar un cierto procesos de integración social –por ejemplo, a tra-
vés de la regularización de su estatus legal, por un mayor conoci-
miento de la forma de operación del mercado de trabajo estadouni-
dense, por el establecimiento de redes laborales independientes de
las redes migratorias o por la acumulación de capital humano durante
el tiempo de residencia en EE.UU., en forma de capacitación formal
o experiencia laboral. Todo ello en conjunto debiera favorecer una
inserción en empleos con mejores condiciones laborales o que re-
quieren mayor calificación.” (Giorguli, Leite y Gaspar, 2006).
cierto es que este porcentaje sigue siendo de
los más bajos –sólo por arriba de los
centroamericanos– y que alrededor de un tercio
de estos mexicanos se ocupa en empleos de
baja calificación (véase gráfica 4).
El hecho de que la presencia en
ocupaciones calificadas de los inmigrantes con
educación superior aumente entre aquellos que
cuentan con un postgrado es indicativo de la
relevancia en el mercado de trabajo calificado
del nivel de formación acumulado. Si bien las
oportunidades laborales no son determinadas por
un único factor, lo cierto es que, en el caso de
las poblaciones menos favorecidas en la
correlación postgrado-trabajo calificado, la
existencia de mecanismos formales que
convalidaran los grados académicos favorecería
su mejor integración laboral.
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“En el caso de los migrantes, la educación sigue jugando un papel
importante en el tipo de oportunidades disponibles para los migrantes
de diversos orígenes en el mercado de trabajo estadounidense. Sin
embargo, la relación educación–trabajo probablemente no sea tan
directa en cuanto a que dependerá de la posibilidad de obtener re-
conocimiento de las credenciales educativas de los países de origen
en el país de destino” (Giorguli, Leite y Gaspar, 2006).
Gráfica 4. Población ocupada con postgrado residente
en Estados Unidos por tipo de ocupación, 2005
Fuente: Estimaciones de CONAPO con base en Bureau of Census,
American Community Survey
(ACS), 2005.