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Mariscala de Juárez, Tizapán El Alto,
Galeana y Nuevo Urecho, entre otros.
En contraste, los municipios que
ocupan las primeras 100 posiciones en la
jerarquía nacional según el
monto
total de
las remesas del exterior reciben alrededor
de la mitad de los recursos que ingresan al
país por este concepto. Estos municipios
tienen características muy disímiles, entre
las que sobresalen tanto importantes centros
urbanos (como Acapulco, Guadalajara,
Aguascalientes, León, Morelia, Tuxpan,
Culiacán y Celaya), como municipios
predominantemente mixtos o rurales (como
es el caso de Tizapán El Alto, Yecapixtla,
Jojutla, Salvador Escalante, Peribán,
Puruándiro, Teotlalco, Calvillo, Teuchitlán,
Ameca, Chavinda, Coyuca de Catalán, General
Francisco R. Murguía, Pabellón de Arteaga y
Huetamo), donde viven aproximadamente
36 millones de habitantes.
La importancia de las remesas
en el ámbito de los hogares
os hogares receptores de remesas
han venido creciendo de manera
significativa en los últimos diez
años, beneficiando a un número cada vez
mayor de mexicanos. Entre 1992 y 2000 su
número casi se duplicó, pasando de casi 660
mil a 1.252 millones, mientras que el total
de unidades domésticas en el país sólo lo
hizo 32 por ciento. Cabe señalar que la crisis
económica de 1995 se reflejó en un
crecimiento considerable del número
de hogares que utilizan la migración
internacional como opción ante el deterioro
de las opciones en México. Tan sólo entre
1994 y 1996, el número de hogares
receptores de remesas creció en más
de 400 mil unidades, al pasar de 665 mil
a 1.076 millones (véase gráfica 3).
Las remesas tienen efectos visibles
en el ingreso familiar, contribuyen a facilitar
la compra de bienes de consumo y tienen el
potencial para favorecer el ahorro y la
inversión en bienes productivos. En el año
2000, esta fuente de ingresos representó
alrededor de dos por ciento del ingreso
corriente monetario de los hogares en
México. El monto promedio anual del
ingreso por concepto de remesas en los
núcleos domésticos que reciben estos
recursos ascendió a más de tres mil dólares;
en los hogares rurales fue de alrededor
de dos mil dólares, mientras que en los
urbanos fue levemente inferior a los cuatro
mil dólares.
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Las remesas representan en los
hogares que las reciben alrededor de la
mitad del ingreso corriente monetario, hecho
que les permite a sus integrantes acceder al
mercado de bienes y servicios para satisfacer
sus necesidades. Muchos de estos hogares
(alrededor de 40%) son altamente
vulnerables ante la posible interrupción
del flujo de remesas, ya que es su única
fuente de ingresos y, en consecuencia,
dependen totalmente de esos recursos.
Los datos de diversas encuestas en
México brindan valiosos elementos para
configurar un patrón general del destino
de las remesas:
¨
los hogares dedican la mayoría de estos
ingresos a la satisfacción de necesidades
básicas y a otros tipos de consumo
doméstico, incluidos aquellos
“
gastos
”
que en realidad constituyen inversiones
en capital humano (educación y salud,
entre otros);
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Este tipo de recursos se incrementó con mayor velocidad en las
localidades con más de 2 500 habitantes, donde creció 62 por
ciento entre 1992 y 2000. En los hogares situados en localidades
pequeñas (menos de 2 500 habitantes) sólo aumentó once por
ciento.
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