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Boletín editado por el
Consejo Nacional de Población
Año 6, núm. 19 / 2002 / ISSN 1405-5589
migración
internacional
Migración, remesas
y desarrollo
asta hace pocos años, el tema
de la migración internacional era
percibido como un asunto de
interés periférico entre científicos sociales
y tomadores de decisiones. La complejidad
misma de un fenómeno que desafía el
alcance limitado de las explicaciones
monocausales y, en consecuencia, implica
la consideración de aspectos provenientes de
disciplinas tan diversas como la demografía,
la ciencia política, la sociología y la
antropología, contribuyó a colocar este
tema en los intersticios o márgenes de las
disciplinas sociales. En el reino de la
política pública, los asuntos migratorios
tampoco solían despertar mayor
preocupación. Sin embargo, en los últimos
años se ha avivado el interés por este
importante asunto.
La creciente visibilidad de los asuntos
migratorios refleja la preocupación por el
sentido de las tendencias recientes de
carácter económico, demográfico, social
y político, las cuales están contribuyendo
tanto a intensificar las presiones migratorias
y perpetuar el movimiento internacional,
como a diversificar sus modalidades.
En consecuencia, actualmente se reconoce
que la migración internacional es un asunto
de especial trascendencia para las naciones,
ya que los desplazamientos entre países,
además de responder a causas múltiples, tiene
implicaciones decisivas para el desarrollo
económico y social.
No es casual que varios autores
sostengan, con cierta vehemencia, que
el siglo
XXI
estará marcado por el signo
de las migraciones. La globalización, con la
consiguiente tendencia hacia la integración
de bloques económicos regionales, está
contribuyendo a debilitar muchos de los
obstáculos que en otras épocas se interponían
al movimiento de personas a través de las
fronteras internacionales.
La nueva era de la globalidad del
sistema mundial se aprecia no sólo en los
cada vez más libres mercados de bienes,
servicios y capitales, sino también en el
aumento del número de migrantes
internacionales. Se calcula que su número
aumentó de 75 a 84 millones entre 1965 y
1975 y de 105 a 120 millones entre 1985
y 1990. Las estimaciones más recientes
indican que alrededor de 150 millones
celebraron la llegada del nuevo siglo
residiendo fuera de sus países de origen,
de los cuales más de la mitad vive en los
países en desarrollo.
Dos factores han contribuido en
particular a estimular los movimientos
entre países y a internacionalizar los
mercados de trabajo: por un lado, la
creciente expansión de las comunicaciones y
el transporte y la declinación de sus costos,
y por el otro, la importancia de las redes
sociales y familiares de alcance transnacional,
cuyo funcionamiento ha contribuido a
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