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sociales y laborales en la sociedad receptora.
Los datos muestran, además, distintas dotaciones
de capital humano entre las poblaciones de
inmigrantes calificados en Estados Unidos.
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Si
bien la agregación regional utilizada en este
estudio esconde realidades en materia de capital
humano que pueden ser semejantes o peores a
la mexicana, lo cierto es que la estadística
exhibe las desfavorables condiciones de éstos
en variables determinantes del patrón de
inserción laboral, como el nivel agregado de
escolaridad alcanzada, el tiempo de residencia
en la sociedad de destino y el dominio del
idioma inglés.
Si consentimos en que las posibilidades
de una inserción favorable en el mercado de
trabajo calificado aumentan conforme lo hace la
disponibilidad de capital humano, el relativo
déficit de los inmigrantes calificados mexicanos
entraña desventajas competitivas.
II. PERFIL LABORAL DE LOS
INMIGRANTES MEXICANOS
CALIFICADOS EN ESTADOS
UNIDOS
Condición de actividad y ocupación
económica
os datos disponibles muestran que,
como en la generalidad de la corriente
migratoria mexicana, en la migración calificada
predomina la población económicamente activa
(78%), característica que comparten con los
inmigrantes calificados procedentes de
Centroamérica (82%) y del resto de América
(80%). En comparación, el porcentaje de
personas que trabajan o que buscan activamente
hacerlo entre la población procedente de Europa
y Canadá y Asia es relativamente menor (74%)
(véase cuadro 3).
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“El capital humano es un concepto relativamente fácil de definir;
una aproximación usual es entenderlo como el conjunto de conoci-
mientos y experiencias que poseen las personas y que van a influir
en su rendimiento laboral o productividad” (Hernández y Tovar,
2004).
L
La mayor presencia entre europeos,
canadienses y asiáticos de personas con
educación superior que no buscan incorporarse
al mercado laboral, da cuenta de aspectos que
se asocian tanto a la demografía como a las
costumbres y tradiciones de cada grupo. En el
caso de los inmigrantes procedentes de Europa y
Canadá –población que, como ya se indicó,
registra la mayor edad promedio– la población
inactiva se explica principalmente por la
incidencia de jubilados y pensionados que ya no
trabajan (51%) y, en el caso de los asiáticos por
la de personas que se dedican al cuidado del
hogar (49%). La población económicamente
inactiva entre los mexicanos con educación
superior asciende a 22 por ciento, y en ella es
especialmente significativa la incidencia de
personas que, pese a su educación superior, se
dedican al cuidado del hogar (56%), sin duda
mujeres en su inmensa mayoría. Esto sugiere
que en muchos casos el rol tradicional que
responsabiliza del cuidado del hogar a las
mujeres se superpone a la rentabilización de su
nivel educativo en el mercado laboral (véase
cuadro 3).
Acorde con una migración
predominantemente laboral, la estadística
muestra una elevada tasa de participación
económica y bajo desempleo entre los
mexicanos: la tasa de ocupación en 2005 de la
población económicamente activa con
educación superior alcanzó 95 por ciento, esto
es, casi cien por ciento de aquellos que
buscaron emplearse en el mercado laboral
tuvieron éxito. Esta característica se extiende a
la generalidad de las poblaciones inmigrantes
(véase cuadro 3).
Los inmigrantes mexicanos con
escolaridad profesional y/o postgrado laboraron
un promedio de 42 horas a la semana, en su
mayoría tuvieron trabajo a lo largo de todo el
año (73%) y se desempeñaron preferentemente
en el sector terciario de la economía (76%).
Estas características son, en términos generales,
comunes a todos los grupos considerados.
Existen, sin embargo, diferencias importantes
entre los profesionales mexicanos y el resto de
los inmigrantes calificados en cuanto al tipo de
ocupación que se desempeña y el salario que se
recibe.
OMI