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Los inmigrantes calificados procedentes
de Europa y Canadá conforman una
élite en el mercado laboral
estadounidense
En los últimos 15 años el ingreso
promedio anual de los inmigrantes con
educación superior procedentes de Europa y
Canadá ocupados en actividades calificadas se
ha situado permanentemente por arriba incluso
del que perciben los nativos estadounidenses.
De hecho, dicha diferencia se ha acentuado en
los últimos años. Esto sugiere que los
profesionales europeos y canadienses tienen
–seguramente asociado a su disponibilidad de
capital humano– mayores posibilidades de
acceso, en sus esferas de desempeño, a puestos
superiores en el organigrama institucional. En el
otro extremo, las remuneraciones de
latinoamericanos y caribeños han permanecido
entre las más bajas.
Esta diferencia está coligada a las
desventajas que entraña la extendida incidencia
de una condición migratoria desfavorable y a las
características, también de amplia ocurrencia,
que configuran una dotación de capital humano
menos competitiva que restringe las
posibilidades de una mejor inserción en el
mercado de trabajo. Este relativo déficit de
capital humano se asocia, a su vez, a una
emigración de profesionales que, en términos
agregados, tiene visos de conformarse por un
grupo menos selectivo –profesionales sin
postgrado, ni dominio del inglés, por ejemplo–
toda vez que la cercanía geográfica y la
operación de las robustas y extensas redes de
apoyo construidas a los largo de años de
dinámica migratoria facilitan los
desplazamientos de aquellos con aún menores
niveles de capital humano.
Ingreso promedio anual de la población ocupada con escolaridad
profesional o postgrado en ocupaciones profesionales, residente
en Estados Unidos, 1990, 2000 y 2005
Fuente: Estimaciones de CONAPO con base en U.S. Census Bureau,
5-percent sample, 1990
y
5-percent
sample 2000
y
American Community Survey, 2005.